Entrevista | Oscar Bleda

23.12.2020

Oscar Bleda, fundador y director de la Asociación Ítaca. Especializado en el trabajo con jóvenes de zonas desfavorecidas o en riesgo de exclusión social. Tras más de diez años en el Barrio de El Puche, hablamos con Oscar sobre uno de esos espacios de Almería donde los prejuicios están lejos de ser la realidad del barrio.


Pregunta: En Almería se conoce el barrio de El Puche en base a prejuicios ¿Cuál es la realidad de este barrio?

Respuesta: La realidad del barrio ha cambiado. Yo llevo allí once años. Empecé con las entidades Almería Acoge y Cepaim, que estaban muy vinculadas hace once años atrás. Viendo cómo estaba aquello y cómo está ahora, la realidad es que hay cambios muy significativos. El Puche es un sitio que yo admiro por muchas cosas. Es un lugar en el que los niños, los menores y los jóvenes siguen jugando en la calle, es como un pequeño pueblo. Ahora se ve mucho más mermado por la Covid, pero tiene muchísima vida en los bares, en las terrazas, en la propia calle, en las plazas.

El Puche sigue teniendo una realidad muy difícil, es la losa que lleva encima, esos prejuicios, esos estereotipos. La realidad es: una zona donde hay mestizaje, donde la interculturalidad es real, donde ya existe una convivencia, no solamente de coexistir, sino que ya se convive de manera real. Si miramos once años atrás, este discurso no sería igual. Se encontraban mayores diferencias, dificultades, era otro Puche. A día de hoy queda mucho por hacer y lo que queda por hacer es realmente herencia de todo eso.

Hay una separación real y un abismo, especialmente con las Administraciones. Si algo tenemos claro, y en lo poco que llevamos hemos podido constatar, es que El Puche está en un punto en el que comienzan a desarrollarse nuevos cambios. Es súper necesario que de esto se empiece a dar cuenta la Administración. Es real que la Administración ha invertido dinero en el barrio, pero quizá no era el momento, quizá no se hizo bien y los resultados que deberían darse no se han dado, y yo creo que ahora existe una situación en el barrio que si se invierte y si se hace bien, los cambios irían mucho más rápidos y se verían, unos cambios reales, más visibles, en este sentido. Entonces, ¿la realidad del barrio? Que existe un cambio real. Hay algo que se está cociendo dentro, especialmente en las generaciones más jóvenes. El Puche que se veía, sobre el que se leía, no es El Puche de ahora.

"...El Puche sigue teniendo una realidad muy difícil..."

P. ¿Cuáles son las necesidades que presenta el vecindario de El Puche? ¿Y, en concreto, los niños y las niñas? ¿Y la juventud?

R. Como he dicho antes, la realidad es que se ha invertido por parte de las Administraciones pero no se ha llegado a lo que se esperaba llegar. Pero eso no puede conllevar a que, como ya se invirtió una vez, no se pueda y no se haga más. Entonces, ¿qué necesitan los vecinos? Necesitan que se invierta de manera real. Hay muchas inversiones que se han hecho sin preguntar a los vecinos qué necesitaban o qué querían. Tenemos que ir olvidando educadores, trabajadores sociales, todo el mundo tenemos que olvidar un poco esa idea de varita mágica. Esa idea de: yo como he estudiado esto, sé de qué va esto y aquí lo que hace falta es esto y esto es lo que hay que hacer porque lo digo yo, porque soy educador, soy trabajador social, soy integrador... Yo creo que hace falta escucharles más, ahora se va haciendo, pero hace falta escucharles más. Entonces, en una línea, sería que sigamos trabajando en que las Administraciones se acerquen al barrio y el barrio a las Administraciones, con acciones reales, con intervenciones reales, y que se note.

En El Puche hay ciertas calles en las que no hay luz, no hay alumbrado público; no entiendo que en el barrio de una ciudad de Europa en el siglo XXI en el año 2020 haya zonas que se asuma que no tienen alumbrado público, y ya está, y no hay más. Ahí falla algo por todas las partes. Yo creo que esa sería una línea y la otra es, con lo que me decías de los menores y jóvenes, pues un apoyo más cercano y real. Siempre va ligado que en estas zonas más desfavorecidas hay mil entidades, hay mil asociaciones que trabajan, y no es verdad. Entonces, es el pez que se muerde la cola. Hay muchísimas realidades, muchos jóvenes pasan los días enteros solos, sus padres se van por la mañana a trabajar y no vuelven hasta las ocho o las nueve de la noche. Todo ese período por la tarde, toda esa ocupación del ocio y el tiempo libre, pues si no hay nadie que te guíe, te tiras a las calles, y en la calle te vas a encontrar pues lo que sea: un día un grupo de amigos para jugar al fútbol, otro día unos con las bicis y otro día alomejor alguien que te ofrece algo de menudeo. La calle el abanico que tiene es muy amplio. Hace falta invertir en esa ocupación del ocio y el tiempo libre, mucho apoyo a lo académico.

Hay un sentimiento arraigado, yo lo digo también mucho, hay un término acuñado que es la desesperanza aprendida y yo creo que en este barrio es lo que pasa, hay una serie de aprendizajes hechos que son que tú por ser del Puche no puedes pasar de un cierto listón, y esto quema. Cuando tú ves que tus padres no han estudiado, que tu hermano con catorce años ya ha dejado el instituto, pues tú si tienes seis o siete años, es muy fácil que reproduzcas eso, si no hay un estímulo externo que te ayude o te empuje a una cosa contraria o al menos te la muestre. ¿El 100% de los chavales que ha estado conmigo ha seguido? Pues no, claro que no. La opción la han tenido. Tú ya eliges, pero tienes dos opciones, no tienes una única opción.

Entonces, yo creo que haría falta un poco eso, por un lado que la Administración, de una manera real, se acercase al barrio y a sus vecinos, especialmente a los jóvenes. Hablamos de una población muy grande, hablamos que censados hay unas seis mil personas, pero la realidad es que no viven seis mil personas, la realidad es que hay cerca de ocho mil y pico y el sector de población más alto son los jóvenes, para los que no hay ofertas lúdicas, deportivas, espacio donde estudiar, de asociación... lo estamos ofertando ahora nosotros. Un espacio para echar un rato con los amigos no existe, entonces es complejo.

"...creemos que ha llegado la hora de que en el sur se puedan hacer cosas diferentes ..."

P. ¿Por qué decides fundar la Asociación Ítaca e intervenir concretamente con la infancia y la juventud en el Puche?

R. Esto lo decido porque, después de llevar mucho en otras entidades donde he aprendido muchísimo, creía que se podían hacer más cosas. Yo tengo una filosofía de vida que es que en esta vida hemos venido a hacer cosas, y lo intento llevar un poco por bandera, y con Ítaca lo que queríamos, como mínimo, intentar, era esto. Opino también que en el sur, especialmente en esta zona, con respecto a lo social, vamos muy desfasados, vamos muy atrás, no somos grandes referentes, no se han desarrollado grandes historias. No digo que no se haya hecho nada, pero yo creo que existe un abanico enorme desde Valencia hacia el norte, en Barcelona, Bilbao, especialmente con jóvenes emigrados, creo que nos llevan años de ventaja. A raíz de eso, la idea era intentar implantar nuevas fórmulas, probar nuevas cosas, atrevernos a llevar a cabo nuevas ideas, e Ítaca nace por eso, porque creemos que ha llegado la hora de que en el sur se puedan hacer cosas diferentes, especialmente con los jóvenes. O les tendemos la mano, o puede ser que queden ahí, en el olvido. Era necesario y el poquito tiempo, los dos años que tenemos de vida, lo está demostrando con creces. Ítaca nace por intentar hacer algo más y, especialmente, cosas reales.

Algo que a mí me quema en las manos es hacer algo que se queda ahí retroalimentandose eternamente. No entiendo, por ejemplo, que un alumno lleve diez años en unas clases de español y el avance sea mínimo, pues algo está fallando ahí si, al cabo de diez años, aún no ha salido de esas clases de español. Algunos procesos socioeducativos y sociales tienen que tener un inicio y un final. Siempre hay que intentar algo nuevo.

Por remarcar, el nombre de Ítaca no es casual. Ítaca es el nombre de una isla griega y de un poema y lo que viene a mostrar es la importancia del camino. Con los chavales, lo que intentamos es hacerles ver eso: oye, ten claro tu objetivo, ve a por él, pero realmente con lo que te tienes que quedar y lo que te nutre, lo que te va a formar, es lo que te llevas en el camino. Esa es la clave; no queremos generar dependencia, queremos generar opciones reales y dotar a los chicos y a las chicas de herramientas, pero que no sea algo permanente en el tiempo.

"...Hay muchas inversiones que se han hecho sin preguntar a los vecinos qué necesitaban o qué querían..."

P. ¿Con qué apoyos cuenta Ítaca como asociación? ¿Existe una colaboración e implicación de las Administraciones Públicas en el trabajo en el barrio?

R. Nosotros somos de reciente creación, llevamos dos años. Como te comentaba, creemos firmemente que el cambio del barrio viene si conseguimos arrastrar un poco a la Administración al barrio y viceversa, y la verdad, hemos tenido una respuesta más que buena por parte del Ayuntamiento de Almería y el apoyo es más que claro. hablamos de un apoyo económico y gracias a esto estamos desarrollando un proyecto. Entonces, el apoyo del Ayuntamiento de Almería, especialmente del Área de Igualdad, Familia y Participación Ciudadana, es total y cuando hay que levantar el teléfono para llamar a la concejala Paola, tarda un minuto y está ahí al tanto. La respuesta es absoluta y esperamos que siga siendo así. Fue un buen salto y lo creemos más que necesario. En cuanto a nivel más general, pues ya decae. Otras Administraciones como la Junta de Andalucía y el Estado, al ser una asociación nueva, es más complicado llegar a esas puertas. Son Administraciones más grandes y es un poco ''con la iglesia hemos topao'''. Todo va más lento. Y no hablamos de subvenciones directas, porque al final eso son convocatorias que tú las presentas y eres seleccionado o no eres seleccionado, hablamos de otro tipo de trato; intentar plantear situaciones que se dan en el barrio es más complicado. Digamos que el apoyo de la Administración local es total. A otros niveles, cuesta. Yo no digo que no esté, pero es más complicado. Diputación de Almería, por ejemplo, que no tiene tantas competencias en este sentido, pues también tenemos un apoyo claro a poco que lo solicitamos.

P. Entonces, dirías que por parte de la Junta de Andalucía o del Estado no reciben mucho apoyo.

R. No reciben mucho, ya te digo, a mí me gusta entender, y sé que en su momento han podido aportar y se han hecho aportaciones económicas o se han buscado soluciones, por ejemplo, con un tema que es el alumbrado público. Hay una situación de falta de luz y hay muchísimos problemas con ese tema, que es verdad que ellos han tenido que montar, han tenido que hacer, que eso cuesta un dinero, sí, es real, pero es que al final esa no es la solución, entonces ahí yo creo que es donde está el apoyo. Tú sales diciendo en una noticia: "hemos vuelto a poner la línea que se ha quemado en El Puche por las sobrecargas, por la plantación de marihuana. Vamos a poner un transformador, una inversión de doscientos mil euros". Bueno, lo primero es que tú sabes que tienes ahí un problema con eso y no le estás dando solución al problema como tal, lo que estás poniendo son parches, pero oye, que tampoco se nos olvide que es tener luz, no estás haciendo un lujo, quiero decir, estás dando un suministro eléctrico a un barrio de una ciudad. Si tienes un problema y eso te supone tener que hacer muchos arreglos, vete a la raíz, y ahí es donde yo creo que debería estar el apoyo y debería estar más la interacción; ahí es donde digo yo que flaquean de manera muy clara.

Creo que se podrían hacer más cosas. Lo que pasa es que la gente tiene sus experiencias, sus vivencias, piensan que ahí ya no se puede hacer nada y la única alternativa que encuentran es poner estos parches. Hay que apostar mucho más por la Educación Social, el Trabajo Social, esa rama es la que puede dar ahí realmente soluciones y ahora mismo está totalmente bloqueada.

"Lo que genera realmente cambio es la inversión de tiempo con las personas''

P. ¿Qué barreras u obstáculos encontráis en el trabajo en el barrio de El Puche?

R. Precisamente, las Administraciones y el carácter de las subvenciones. Estamos hablando de personas y lo que genera realmente cambio es la inversión de tiempo con las personas. Esto no lo digo yo, está demostrado. Cuando tienes un proyecto que dura un año o seis meses, pues cuando estás trabajando con menores que tienen catorce, quince años, de por sí, el día a día de la vida de un chaval de catorce años ya es compleja porque viven muchos cambios, pues muchas situaciones de estos chavales que viven unas realidades tan difíciles (familiares, del barrio en el que viven...), pues lo hace mucho más complejo. Entonces, una de las mayores barreras es esa y, por otro lado, hace falta una mayor financiación; no abarcamos a más, hacen falta más personas.

Siempre lo diré: para jugar al fútbol no necesitamos poder comprar cinco balones de la mejor marca, me vale que me des uno baratico, pero dame monitores para que estén ahí, para que eduquen, formen, escuchen y hablen, eso es lo que hace falta. Las mayores dificultades son esas, porque luego en el día a día en el barrio con la gente no tenemos ningún problema. Yo no tengo ninguna sensación de dificultad en el barrio que sea interna, de vecinos, de convivencia, de poder estar, eso ya es un escalón salvado, ya es un paso por encima. Ahora la gente está con ganas, preparada, armándose, preguntándote, con inquietudes. La dificultad es intentar decirle a las Administraciones "eh, tío, que aquí hay un grupo de mujeres que quieren hacer no sé qué, un grupo de chavales que mira, un grupo de chicas que tal" y ahí estamos, que tienes que mantener esa llama viva y tienes que gestionarlo por otro lado. Entonces, esa ahora mismo es de las mayores dificultades que tenemos.

P. Hemos podido ver que lleváis a cabo varios proyectos, uno de ellos llamado "El Cambio" ¿En qué consiste este proyecto?

R. "El cambio" es un grupo de chavales que llevan un largo tiempo trabajando juntos, especialmente conmigo, porque Ítaca lleva solo dos años. Llega un momento en el que ellos cumplen la mayoría de edad, entonces, yo, que vengo también del movimiento Scouts, le digo: "bueno, llevamos tiempo hablando del barrio, de vosotros, lo importante que es formarse, etc. En vez de que sea yo el que me prepare las reuniones, los encuentros, las dinámicas, ¿vosotros qué queréis hacer, qué os planteáis?", y a raíz de eso nació una inquietud de querer hacer cosas por el barrio y ellos mismos decidieron llamarse "El Cambio". Es un grupo de chavales, en su mayoría, mayores de edad con un objetivo claro, que es realizar acciones encaminadas, por un lado, a que se genere otra imagen y difusión del barrio fuera y, por otro lado, a que mejoren el barrio dentro. Es un grupo muy potente.

Una de las mejores cosas fue un intercambio con los Scouts a nivel de Andalucía, se hizo un encuentro y ellos participaron. Una de las actividades fue una acción en el barrio, donde ellos fueron absolutamente los líderes, ellos prepararon la actividad, ellos la organizaban, ellos estaban ahí pendientes, mostraron el barrio, todo, absolutamente ellos, y fue brutal. El inconveniente ha sido esta ''maravillosa'' pandemia, llegó y con ello ha frenado muchas cositas. Pero es un grupo que va a dar mucho que hablar, seguro.

P. Otro proyecto es el Sunbars Street Workout. El grupo motor de Sunbars es de El Puche, siendo éste uno de los primeros equipos de Street Workout en España. ¿Cómo surge este proyecto?

R. Este proyecto es genial. Hablando con alguien en su momento me dijo que no lo explicase así, como te lo voy a explicar ahora, porque "como que os quitáis valor vosotros, hacedlo como más vuestro" y creo que es todo lo contrario, creo que hay que hacerlo así. Este grupo no está creado por ninguno de nosotros, ni es una idea que les planteamos; es una idea que nace de ellos, puramente de ellos, es un deporte que les molaba, que les gustaba y empezaron a practicarlo aquí, en Almería, en un parque, y a raíz de eso empezaron a leer, empezaron a ver cosas en Internet y ellos decidieron juntarse, "crearse". A raíz de eso, empezamos a trabajar con varios chicos de ese grupo a nivel más personal, empezamos a enterarnos un poco de lo que era Sunbars y de lo que tenían entre manos y se le empezó a dar un apoyo a ese grupo, pero Sunbars no es una idea de ninguna entidad, no es una idea mía, es una idea de un grupo de chavales, en este caso encima del Puche.

Cuando empezaron a tomar forma y empezamos a trabajar con ellos, a decirles: "¿estáis viendo la imagen que sois capaces de dar al resto de la ciudad y al resto de España?", y hubo varias exhibiciones allí en el barrio. Ellos entrenaban siempre aquí, en el Zapillo, meneaban cincuenta o sesenta chavales fáciles y empezaron a generar algo muy chulo entre jóvenes de la ciudad. Cierto es que el grupo ahora está más parado pero el motivo es simple, es que cada uno de ellos está trabajando, está estudiando y tenemos la Covid. Ahora, de hecho, vamos a tener un empujón, con el Ayuntamiento, hemos conseguido que instalen un parque de calistenia, de Street Workout al ladito de donde estamos. Creemos que va a ser de nuevo como un motor, una motivación para que tengan un punto de encuentro en el barrio, que puedan traer a gente de fuera del barrio a entrenar allí.

P. ¿Con qué objetivo nace la iniciativa #12meses #12mujeres?

R. Ésa es genial. Esto nace porque todo está vinculado, lo que hablábamos al principio de que los chicos en ocasiones no tienen figuras o líderes, no tienen referentes positivos; cuesta mucho el tema de la formación, no tienen habilidades para gestionar ciertos sentimientos como puede ser la frustración, la capacidad de concentrarse, etc. Pues si ese saco de situaciones las metemos en el género femenino, en las chicas, pues se potencia mucho más, y especialmente si son marroquíes. Nos dimos cuenta que cada dos por tres la desmotivación y el intentar dejar los estudios era constante en un grupo de chicas que tenemos de unas veinte. Entonces, un día se nos ocurrió esto: "oye, ¿y si les traemos mujeres referentes que vean que a lo mejor no son del Puche pero que también han tenido sus dificultades?" y la clave está en la constancia, en el esfuerzo y en seguir, y por ahí nace #12meses #12mujeres.

La idea era que cada mes iba a venir una mujer y les iba a contar su historia de vida, quiénes son. La idea principal es que sean referentes en algo, pero la única norma es que fuesen de Almería, para que fuese algo muy cercano, y que fueran medianamente jóvenes. A las niñas les empezó a gustar bastante, cada vez venían más, pero, de nuevo, la ''maravillosa'' pandemia nos lo frenó. Algo muy bueno de este proyecto es que todos los que vienen no esperaban que hubiese un grupo de chicas de este calibre: con ganas, que les planteaban inquietudes, que querían otro barrio, que estaban estudiando. Ellas se pensaban que iban a ver a un grupo de ''pobres desgraciaitas'' que no están haciendo nada con sus vidas, y no es así, de hecho de algo que podemos presumir la asociación es que los jóvenes, rondan los cien, prácticamente todos están estudiando, están formándose o están en algún tipo de cauce que les dirige hacia eso.

"...No implica que no puedan o que no tengan capacidades, simplemente esa fórmula con ellos no funciona..."

P. También lleváis a cabo proyectos en coordinación con el IES Río Andarax de El Puche. ¿En qué consisten dichos proyectos y qué resultados se están obteniendo?

R. Para nosotros no tiene sentido que lleguemos al barrio como con la varita mágica: esto es lo que hay que hacer para salvar al barrio y a sus jóvenes y lo sé yo porque llevo aquí muchos años. Mentira. Las realidades son cambiantes y aquí no es menos. Entonces, la relación con el Instituto nace de decirles: "oye, vosotros que estáis aquí y que lo vivís de otra manera por las mañanas ¿qué necesitáis?" Yo no voy a llegar diciéndote: "no, lo que tenéis que hacer es esto, dar las clases así". No. "Vosotros qué necesitáis, nosotros detectamos esto por las tardes, nos dicen esto y las sensaciones que tenemos son estas, ¿cuáles son las vuestras?". A raíz de ahí es intentar trazar un proyecto, un objetivo común, para dar respuesta a necesidades que tuviese el Instituto. Entre ellas, había una que era el proyecto de "no te quedes fuera, motiva-t", que ese especialmente es para trabajar con expulsados. ¿Por qué? Porque la expulsión casi que aquí se veía como un regalo. Entonces, nos pusimos manos a la obra con eso, y lo que se buscaba con este proyecto era dar cobertura académica mientras que el niño estaba expulsado, dándole apoyo con las materias, y luego un trabajo más profundo sobre el motivo de la expulsión. Un punto muy fuerte era el contacto con la familia. Ver realidades, cómo está el hogar, qué sucede. Especialmente, lo que hemos conseguido es que niños que tenían una media alta de expulsiones, se han visto reducidas drásticamente.

Otra era el fomento del estudio como tal, del buen funcionamiento en el instituto, y esto lo pudimos hacer con la Unión Deportiva Almería, conseguimos sacar un par de equipos de fútbol. La clave de esto es que ellos tenían ahí como un imán brutal, tenían ropa del Almería, jugaban en nombre del Almería, se les pagaba por así decirlo todo, tenían sus ropas, los partidos, absolutamente todo. Digamos que, a cambio, ellos firmaban como un contrato, un compromiso con nosotros y con el instituto en el cual ellos tienen que cumplir una serie de ítems. Esto puede ser no muy novedoso, lo aprendí realmente de una película que se llama ''Coach Carter'', lo que sí creo que nos diferencia es que lo llevamos a rajatabla. A mí en el momento que el instituto me comunicaba que tenían tres faltas, eso conllevaba algo, no coger y decirte: "Ay, Antoñico, hay que ver, tres faltillas, no lo hagas más", no. Una disciplina es sana, es que la tenemos todos en horarios de trabajo, en qué hacer, es algo normalizado, pues también hay que hacerlo con ellos. Entonces, yo creo que nuestro punto de éxito es que ese contrato se llevaba a rajatabla, de hecho, nos costaba mil follones porque tú imagínate los niños cuando les decías que no jugaban o que no entrenaban, eran auténticas batallas, pero yo creo que el éxito fue ahí, porque las primeras veces te montaban el follón, muchísimos insultos, se enfrentaban, pero poco a poco veían que era algo real y entonces ellos funcionaban. Ellos al funcionar veían que el resultado era positivo y empezaba a generarse esa dinámica real y positiva. Lo estábamos empezando a notar más que incluso en rendimiento académico, a nivel de comportamiento en el instituto, para nosotros también era importante.

El único proyecto que llevamos ahora que sí podemos medianamente con esto de la Covid es el "Impulsa", relacionado con fondos ERACIS, que se está llevando también por toda Andalucía. Lo que busca es dar una respuesta a esos chicos que, quizá en las clases ordinarias, por no haber adquirido conocimientos o habilidades previas, pues les cuesta seguir o les cuesta aprender. No implica que no puedan o que no tengan capacidades, simplemente esa fórmula con ellos no funciona. El "Impulsa" busca dar respuesta a esto. Se sigue un poco el nivel curricular hasta donde se puede y aparte se trabaja mucho a través de la dinámica, de los juegos, de realizar acciones que mejoren especialmente el instituto y que estén muy presentes en el instituto todos estos chicos.

."...La participación la conseguimos porque se han dado cuenta de que pueden ser partícipes y lo que ellos dicen y hacen cuenta..."

P. Las personas jóvenes del barrio participan de forma activa en los diferentes proyectos. ¿Cómo conseguís esta implicación?

R. Dándosela sin tener miedo a fallar. No me preocupa que algo no salga bien, no me preocupa que no sea a la primera, no me preocupa que un chaval falle.

La participación la conseguimos porque se han dado cuenta de que pueden ser partícipes y lo que ellos dicen y hacen cuenta. Mi voz no está por encima como educador, yo les acompaño. Desde bien pequeños se les enseña, se les da herramientas, se les hace partícipes totalmente de las actividades y llega un día que, por ejemplo, te llega un chaval y te dice: "oye, Oscar, estuvimos ahí comiendo pipas y hablando, estuvimos pensando que estaría guay arreglar ahí un muro". Y te llegan con un diseño. "Lo hemos pensado así, nos haría falta esto y esto, nosotros lo hacemos, vosotros podéis ayudarnos con el tema de los materiales...". Eso es de libro, de lo social, de dinamización comunitaria, de participación. La clave de que ellos participen con nosotros de manera tan activa es hacerles partícipes de manera real, sin miedo al fallo.

P. ¿A qué realidad se están enfrentando las personas jóvenes de El Puche, por el hecho de vivir en este barrio, con respecto al mundo laboral?

R. Bloqueos. Muchísimos bloqueos. A modo de resumen, tanto que no ponen que viven ahí o no ponen el código postal o ponen la dirección de un amigo de fuera del barrio. ¿Por qué? Porque el barrio tiene una losa encima, unos prejuicios y unos estereotipos y un estigma que eso sigue ahí. Tú puedes ir con muy buena intención, nosotros fomentamos a los chavales para que estudien, ellos lo hacen con todas sus dificultades, terminan y con todo el orgullo del mundo lo ponen en su currículum, pero luego ven una dirección y ya no son válidos. Entonces, te tiran por tierra todo el trabajo, todo el itinerario que ha llevado ese chaval. Se encuentran con muchísimas dificultades, al 100% no, pero en unos niveles muy altos, en el ámbito laboral cuesta mucho.

Nosotros ahora tenemos un proyecto; surgió la duda de qué podemos hacer en el mundo laboral real aquí en Almería. ¿Qué mueve Almería?, pues la agricultura. Entonces, un grupo de chicos se han apuntado a un ciclo formativo de agricultura, de agricultura ecológica, etc. Ese título te acredita, te da conocimientos para poder llevar la explotación agraria, un invernadero. Mientras ellos están estudiando ese ciclo, que son dos años, a la vez, hemos conseguido que entren en unos invernaderos que lleva Anecoop, que es una de las empresas más gordas a nivel de España y la Universidad de Almería, son unos invernaderos donde hacen experimentos. Estos chicos van a gestionar de cero a cien uno de estos invernaderos. Cuando eso termine, la idea es que, como van a tener conocimientos reales, vamos a hacer una cooperativa. De hecho, aunque esto sería dentro de un año y medio ya estamos un poco con ello. En su mayoría, van a ser gente inmigrante, gente marroquí del barrio de El Puche. Con sus conocimientos, con sus estudios y con un compromiso de seguir estudiando todo lo que sea relacionado con este ámbito.


P. ¿Qué impacto ha tenido la Covid19 en El Puche?

R. Pues muchísimo, es verdad que económicamente no se ha notado demasiado porque allí un porcentaje muy alto vive de la agricultura, o bien directamente de los invernaderos o trabajan en los almacenes, y eso al ser primer sector nunca se ha parado. Ahora sí se empieza a notar más, porque hay gente que es camarera y trabajan en el sector servicios, albañilería y todo eso empieza a tambalear un poco. Donde más se ha notado es a nivel de intervención, las entidades que estamos por allí, o especialmente nosotros, se nota que no puedes hacer tanto y se nota en las relaciones. Hemos empezado la conversación diciendo que El Puche es un barrio de calle y que se vive en las calles, en las plazas. Entonces, esto se ha notado muchísimo. Uno de los miedos que teníamos era que no se iban a respetar mucho las normas, pero nos han dado un zasca a todos en la cara. Las mascarillas nos ha costado un poco más, pero el confinamiento se ha cumplido. El impacto está siendo ahora muy personal, muchos chicos y muchas chicas nos están diciendo que lo pasan mal, que tienen ansiedad. Entonces, está azotando más es en lo personal, en lo sentimental, en la gestión propia de la situación. De hecho, cuando fue el confinamiento, que fue el final del curso anterior, yo no sé la de chavales que dejaron los estudios momentáneamente, era algo inviable para ellos, seguir por Internet, no ir a clase, eso era una locura. Pero especialmente se nota en eso: en la convivencia, en el clima del barrio.


Entrevista | Claudia Fuentes