Entrevista | Juan Manuel Garcia

09.11.2020
Fotografía | Lynx Photography
Fotografía | Lynx Photography

Juan Manuel García, sociólogo investigador y profesor de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) especializado en longevidad, envejecimiento y salud. Actualmente es el investigador principal del estudio de la soledad en personas mayores de 55 años en Andalucía.

Charlamos con él para conocer un poco más sobre este fenómeno que está invisibilizado y que es cada vez más frecuente entre las personas mayores de Andalucía.


Pregunta: ¿Cómo definirías la soledad? ¿Es lo mismo estar solo que sentirse solo?

Respuesta: Uno de los primeros que estudió la soledad fue Robert Weis, hizo un estudio sobre cómo estudiar la soledad y dijo en su clase; "Cerrad los ojos e imaginad que estáis en una habitación. Estáis solas y si vais a salir a la calle no tenéis a nadie con quien quedar, no tenéis a nadie a quien llamar, nadie a quien contar tus problemas... eso es lo que generalmente se define como la sensación de soledad. Abre los ojos. Esa es la realidad".

Es muy duro porque es como estar en una burbuja en la que no puedes conectar con nadie para nada. Es una sensación compleja, multidimensional y multifactorial que comprende factores individuales, psicológicos, intrapersonales... y también el factor colectivo que uno encuentra en la familia o en la red social en lo que contactar. Cada persona define la soledad por cómo se siente y puede ser muy diferente. Por ello para definir la soledad deben definirlo las personas que se sienten solas.

Puedes estar solo, no tener amistades o una red familiar amplia pero personalmente no te sientes solo porque tienes otras inquietudes o comprendes tu individualidad de otra manera que no es la que normalmente se entiende. Sentirse solo es algo que no tiene porqué depender de tu alrededor. La soledad es absolutamente subjetiva.

La soledad es totalmente subjetiva

Pregunta: ¿Cómo podemos saber que una persona tiene esa sensación de soledad?

Respuesta: Es muy difícil de medir... es un concepto complicado para las ciencias sociales y del comportamiento. Hay muchas maneras de medirlo aunque digamos que hay dos formas principales. La primera es preguntar a la persona

"¿Para usted qué es estar solo?" y que nos lo digan. Eso se puede hacer a través de entrevistas y grupos de discusión... si lo queremos hacer con el conjunto de la sociedad, hay que hacerlo de otra manera; con encuestas, cuestionarios. Se les pregunta directamente si se sienten solos pero hay un sesgo de deseabilidad social porque la soledad está estigmatizada. Sentirse solo no se comprende en una sociedad familista y social como la del sur de Europa y mucho más la del sur de España. Por ello, las preguntas que se realizan plantean situaciones para medir si esa persona, aunque no lo sepa, se siente solo. Hablamos de soledad no deseada, es decir aquella que no se busca ni se reconoce. Hacemos preguntas como; "Cuando me acuesto noto que tengo una sensación de vacío".

Sentirse solo no se comprende en una sociedad familista y social como la del sur de Europa y mucho más la del sur de España

Pregunta: ¿Por qué crees que es importante estudiar la soledad en la vejez? Aunque nos podamos sentir solos a lo largo de todo el ciclo vital, ¿por qué escoger la vejez?

Respuesta: Las redes sociales son más amplias en la juventud y en la adultez. Tenemos espacios en los que socializar aunque no queramos. Cuando se es joven se tiene el instituto y se tienen actividades extraescolares, en la universidad se te abre un espacio enorme de posibilidades, al empezar a trabajar generalmente se forma una "familia" con la que tienes relación... al llegar a la vejez, normalmente tus redes disminuyen porque te centras en lo familiar. Tu familia también disminuye porque tus padres o hermanos mueren o tus hijos se emancipan, al abandonar el trabajo pierdes una red y se van perdiendo otras muchas redes. Es importante verlo en la vejez porque en la vejez los problemas de salud es más fácil que afloren. La pérdida de redes sociales hace también que se incrementen las posibilidades de tener problemas de salud y al tener peor salud se sale menos de casa, se sufren otros problemas... se hace una bola de nieve.

A pesar de ello, hay soledad en todas las edades. En las sociedades del sur de Europa la soledad entre los mayores es mucho mayor pero sin embargo en sociedades mucho más individualistas como la de Estados Unidos, la soledad entre adolescentes es enorme. Y está creciendo mucho con el uso del móvil al perder las redes sociales clásicas y sustituirlas por virtuales. El nivel de soledad de adolescentes allí es equiparable a la soledad de mayores de 65 aquí.

No había un diagnóstico sobre la soledad en Andalucía

Pregunta: ¿Por qué estudiar la soledad en Andalucía? ¿Qué ha hecho a la Junta de Andalucía pedirte un estudio sobre la soledad en mayores?

Respuesta: La Junta de Andalucía nunca ha hecho un plan integral de atención al envejecimiento. Se habían hecho políticas sectoriales de envejecimiento activo pero nunca un plan integral. Y cuando analizamos lo que hace falta para mejorar el bienestar de los mayores, vieron que hacía falta un estudio para analizar la soledad no deseada entre mayores. No había un diagnóstico sobre la soledad en Andalucía y por ello las instituciones lo vieron necesario. Hay que aplaudirlo porque antes no existía. Y Andalucía es una comunidad muy compleja territorialmente; tiene zonas de costa vibrantes, de sierra, industriales, rurales... lo que querían era hacer un mapa de la soledad con un diagnóstico orientado a promover propuestas de prevención de la soledad. Es mucho más eficiente prevenir que intervenir y por eso el estudio se hace en mayores de 55 años. También para planificar las necesidades que había por zonas; a ver si era una cuestión propia de la idiosincrasia de la provincia o era una cuestión de que faltan servicios sociales, centros de participación...

La soledad en los países del sur de Europa es mucho mayor que en los del norte. En el Norte de Europa tienen menos problema porque te socializas en ese individualismo y al ser mayor no lo ves como un estigma. En Andalucía somos mucho más familistas que el resto de zonas de España con una presencia matriarcal muy fuerte, con empleo femenino mucho menor y muchas más mujeres en casa... familias más amplias y muchos cuidados hacia arriba (abuelos) y hacia abajo (niños). El problema de la soledad es enorme y es poco comprendido. Nadie reconoce que está solo porque la soledad es un problema de salud pero no es una enfermedad. Lo que hace estar solo en un largo periodo de tiempo es tener enfermedades físicas y mentales. Y las enfermedades mentales tienen también mucha invisibilización y estigma.


El problema de la soledad es enorme y es poco comprendido

Pregunta: ¿Qué papel juega el género en la soledad? ¿Quiénes se sienten más solos; los hombres o las mujeres?

Respuesta: Depende. De todos los estudios realizados hay conclusiones divergentes, no hay un consenso. Hay que intentar mirar características que vayan más allá del género; es ser mujer con tal nivel educativo o ser mujer con tanta edad. Es muy interesante que veamos que lo que protege no es ser mujer o ser hombre sino tener habilidades estrategias para mejorar la soledad, y eso va mucho con el nivel educativo. Hemos visto que las mujeres mayores soportan mejor la soledad porque una vez que pierden su red tienen más resiliencia, capacidad de emancipación... mientras que los hombres al perder a su pareja no pueden servirse de sí mismos para superar el día a día. Las redes sociales de las mujeres también son mucho más estables que las de los hombres, que están mucho más ligadas al mundo laboral y acaban desapareciendo más fácilmente.

También hay dos tipos de soledad; la emocional que es más individual y psicológica, y después la social que es más comunitarista. Ahí sí que hay diferencias de género; los hombres tienen más niveles de soledad social y las mujeres más niveles de soledad emocional.


Pregunta: ¿Qué ha supuesto el confinamiento y esta pandemia para las personas que se sentían solas?

Respuesta: Es un tema fundamental que va a tener un gran recorrido. Nuestro estudio original de soledad se hizo en febrero de 2020, que ahora es pre-pandemia pero entonces era sólo febrero de 2020. El confinamiento estricto acabó a principios de mayo. Muchas redes se disminuyeron en el confinamiento, pero ¿qué ha pasado con la soledad? Lo que creemos que ha pasado es que el porcentaje de personas que se sienten solas ha aumentado, en consonancia con la bajada de la intensidad de contactos. La hipótesis es que tras el confinamiento la soledad ocasional ha aumentado pero la soledad severa ha disminuido. ¿A qué podría deberse esto? Aquellos que se sentían solos se siguen sintiendo solos pero aquellos que se sentían muy solos es probable que hayan han tenido mucha atención por parte de su familia porque sus familiares sabían que estaban muy solos. Sin embargo, entre los que no se encontraban tan solos puede que haya aumentado. Con respecto a los dos tipos de soledad, la hipótesis es que tras el confinamiento ha aumentado la soledad emocional y ha disminuido la soledad social. Como estábamos en casa metidos, estábamos aislados pero hablábamos mucho más con amigos y familias, pero menos, digamos, con nosotros mismos.


Pregunta: Para concluir, ¿crees que caminamos hacia una sociedad que sienta más soledad?

Respuesta: Todo indica que sí. Primero por una cuestión demográfica, las familias son cada vez más pequeñas: tienes un tito o tita, algún primo y cuatro abuelos. También por la deslocalización; antes la familia estaba más o menos situada en el mismo pueblo y ahora hay una realidad social diferente. También hay muchos hogares unipersonales, hay menos uniones y más desuniones... Pero todo esto se puede prevenir. Se tiene que hacer desde la Administración pública; saber qué ocurre para buscar soluciones.

También habrá que enseñar y aprender a estar solo y no estigmatizarlo.


Entrevista: Paula Rivera y Belén Lynx