Entrevista | Ana Rosado

16.12.2020

Nacida en Cádiz en 1984, chiclanera de crianza y de raíces trebujeneras. La palabra "patera" forma parte de su memoria desde que empezó a tener uso de razón y empezó a entender el fenómeno de las migraciones en 2016 cuando comenzó a trabajar como investigadora en la Frontera sur con la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Su activismo feminista y de pueblo es con el que aprende cada día y el que le muestra las herramientas para conocer desde sus privilegios hasta cómo seguir en la defensa de los derechos humanos.


Pregunta: Cala en la sociedad el falso discurso de ciertos derechos por ser extranjero o facilidades para acceder a ciertas prestaciones sociales en detrimento de personas nacidas en España. ¿Hasta qué punto esto es una idea errónea?

Respuesta: Para responder es importante no solo hacer un análisis cualitativo si no también cuantitativo. Por ejemplo, al hablar de cifras, en cuanto al número de llegadas, debemos tener cuidado con esa sensación que nos inculcan como "una invasión" "una oleada de inmigrantes". Todo este tipo de palabras, que se suelen utilizar en los medios de comunicación, y si nos paramos a hacer la comparativa en cuanto al año donde más llegadas se dieron en España fueron 64.100 personas. Por ello, al hacer la comparativa, me pregunto ¿qué son 64.100 personas en comparación con 47 millones de habitantes? Ese número de personas no es ni la capacidad del estadio Santiago Bernabéu. En conclusión, un país que es la 4ª potencia mundial no tiene capacidad para acoger a personas inmigrantes. También podemos echarle un vistazo a las estadísticas del INE en cuanto a personas que están empadronadas y que para solicitar una ayuda tienes que estar en situación administrativa regular, que eso no suele darse, y cumplir un número de requisitos. Es decir, el ser extranjero/a no es una cualidad o requisito para que te concedan una ayuda. Por todo ello, es una idea errónea al hacer la comparativa con los datos.


P. ¿Por qué crees que miramos la inmigración como un problema social?

R. Mucha de esta responsabilidad la tiene el Gobierno español porque nunca han puesto la perspectiva de los derechos humanos como el centro para gestionar la migración y porque la migración ha estado condicionada con acuerdos como los que España tiene con Marruecos y, por ello, el objetivo de reducir el número de llegadas de personas, aunque nunca se han puesto tantas trabas a los recursos materiales de estos países de origen. Además, lo miramos así por eso, por la mala gestión que tiene el Gobierno con respecto a un derecho universal. Obviamente esto también forma parte de esa estrategia de criminalizar a las personas migrantes, deshumanizarlas en cuanto la homogeneizan al tratarla como si fueran un colectivo y, sobre todo, porque las políticas migratorias y las propias prácticas atraviesan por una ideología xenófoba y racista. Todo ello cala en la sociedad ya que, si a ti te venden la migración como un problema o algo con lo que hay que luchar, por ejemplo, insertan la migración dentro del yihadismo, el tráfico de armas..., pues es normal que la gente lo vea como un problema social y no como un derecho, ni como un fenómeno que ha estado presente en todas las fases de la vida y en toda la historia de todas las poblaciones.

"...El Gobierno español lo ve como una cuestión global, pero desde una perspectiva totalmente económica sin contar con los derechos de las persona..."

P. Mirando las estrategias políticas de la Administración, ¿realmente estamos abordando esta cuestión de una forma global?

R. Debemos tener en cuenta la geopolítica. O sea, el Gobierno del Estado español sí lo ve como una cuestión global, pero desde una perspectiva totalmente económica sin contar con los derechos de las personas. Es decir, ellos lo ven como un problema y, a veces, lo ven como una oportunidad, vendiéndolo con argumentos o discursos como: "necesitamos mano de obra", "la natalidad desciende". Por ello, pienso que mientras que la Administración lo ve como un problema global desde una visión económica, las asociaciones lo vemos desde una forma global, pero actuamos de forma local, lo cual enriquece el tejido social, aunque cabe añadir que poseemos una capacidad de incidencia mucho menor ya que no tenemos ni los recursos ni los contactos. Sí que es cierto que las redes sociales están ayudando mucho y que desde el 2018, con la reactivación de la ruta del Estrecho, pues sí se vio como una cuestión global, y también desde el 2015, desde que se conoció como la crisis de los refugiados.

"...cuando no se regularizan a las personas, provoca que se encuentren en situación de clandestinida..."

P. ¿Sería efectiva la regularización de todas las personas que se encuentran en España?

R. ¿Si sería posible? Sí, la respuesta es sí. Sobre todo porque son personas que han decidido establecerse aquí, que contribuyen con su riqueza cultural, social, personal y económica. Ya que parece que las personas migrantes no pagan impuestos, y son las que más pagan, porque los impuestos se pagan en su mayoría de forma indirecta, y trabajan. Entonces creo que es una deuda de la Administración hacer esa regularización ya que estas personas tienen muchos deberes, pero no tienen ningún derecho. Y, cuando no se regularizan a las personas, provoca que se encuentren en situación de clandestinidad, siendo más vulnerables. Por lo tanto, no es que solo sea efectivo, yo pienso que debe ser obligatorio.


P. ¿Es utópico pensar en una migración libre donde se respeten los derechos humanos de las personas?

R. No creo que sea utópico porque una utopía es algo que tú piensas que no puede suceder, por ello nosotras estamos en permanente alerta y buscando las grietas del sistema, para que sí se respeten estos derechos humanos. Pero es difícil que esto se consiga de la noche a la mañana puesto que no es solo la cuestión legislativa, si no que también es la cuestión social. Sinceramente si esto fuera utópico, no habría personas a pie de cañón defendiendo los derechos de las personas migrantes, o estas personas defendiendo sus propios derechos. Por ello, debemos pensar en una migración libre que respete los propios derechos humanos.

"...Siempre miramos los conflictos o las situaciones de otros territorios y no miramos los nuestros..."

P. Tenemos como punto de referencia el conflicto en la valla de Melilla, pero no tanto la llegada a nuestras costas. ¿Qué ocurre cuando una persona llega sin documentación a España? (Hablando del procedimiento, tiempos y derechos o no de la persona a su libre circulación).

R. Siempre miramos los conflictos o las situaciones de otros territorios y no miramos los nuestros. Es curioso que habléis de Melilla cuando yo tengo 36 años y desde que tengo uso de memoria la palabra patera forma parte de mi vida, sobre todo de las personas que vivimos en las costas. En 2015 empezó a llegar mucha gente a Grecia o Italia, todo el mundo ponía la mirada allí, y fue una respuesta bastante solidaria por parte de la gente. Y, en 2018, cuando hubo el repunte del Estrecho, las personas no se dieron cuenta o no prestaron atención cuando esto ocurrió en Cádiz, y a mí me sorprendió bastante. Y no es que yo lleve bastantes años en esto, pero cuando he ido a presentar el informe de Frontera Sur de APDHA en otros sitios lo he comentado, que gracias por poner el punto de mira aquí actualmente, pero que esto lleva siendo una realidad desde hace más de 30 años.

Actualmente está la problemática de Canarias, que ya ocurrió en el 2006, y creo que no hay una voluntad de establecer un protocolo de acogida, si no que se vende que hay una improvisación por una llegada que desborda, pero realmente en las previsiones de las asociaciones que somos pequeñas sí nos preguntamos ¿Qué es lo que va pasar de cara a un futuro? Yo no me creo que un Ministerio con todos los recursos que tiene no sea capaz de prever qué es lo que va a pasar.

En cuanto a los trámites, debemos saber que en España no hay un sistema de acogida, lo que hay es un sistema de identificación, detención y expulsión. Y eso es lo que denunciamos desde APDHA. Una persona en patera es rescatada por salvamento marítimo, trasladada a puerto, allí está la guardia civil, que es la que activa la atención sanitaria y humanitaria, que se da por parte de Cruz Roja; Cruz Roja es la que, por protocolo, deriva a las mujeres embarazadas o si hay personas con lesiones, con entumecimientos, con hipotermias, las deriva al hospital. La Guardia Civil traslada a las personas que quedan a dependencias de la Policía Nacional. Actualmente hay un Centro de Acogida Temporal de Extranjeros en San Roque y allí es donde se procede a la filiación (la huella, la foto y la orden de expulsión), que realmente no es una orden sino un procedimiento sancionador. Es decir, cuando hablamos de las personas que llegan de manera irregular, entrar por un punto no administrado no es un delito, sino que es una falta administrativa y, como tal, la sanción es el procedimiento de expulsión. Aunque esto no sea un delito, a estas personas se les puede privar de libertad hasta 72 horas desde que ponen un pie en puerto, y después de estas 72 horas hay diferentes opciones:


  1. Ser drivados a un Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), en los cuales se supone que quieren hacer efectiva la expulsión. Aquí puedes estar hasta 60 días y después se supone que te montan en un avión o tren y te mandan a su país de origen. Pero esto muchas veces no pasa, ya que a veces no están ni 60 días y no los devuelven a su país, sino que los echan a las calles. Así que el CIE es otro elemento de tortura más, otro elemento ejemplificador para que los inmigrantes que vengan sepan que eso es lo que les puede pasar.

  2. Entrar en un programa de acogida humanitaria, pueden estar hasta dos semanas y es como un tiempo de descanso hasta que esta persona decide dónde quiere ir.

  3. Está el sistema del CAE de Cruz Roja, que están entre 3-5 días y es casi lo mismo pero en menor tiempo.

  4. Entrar en un programa de acogida o de protección internacional si has solicitado asilo, y ya entran dentro del sistema de las grandes ONGS para hacer efectivo ese programa que puede durar hasta 6 meses.


Aunque se puedan dar todas estas formas, la situación sigue siendo irregular, y la amenaza de expulsión siempre está ahí. Esto es muy distinto con personas de origen subsahariano a personas de origen marroquí, porque España tiene acuerdos de retorno inmediato con Marruecos y se da la devolución de forma inmediata.

Antes podías solicitar asilo en cualquier parte, ahora para hacerlo debes estar en el territorio y se supone que tienen derecho a estar informados con la lengua que hables y a tener asistencia letrada, pero en la gran mayoría, estos derechos se incumplen porque no se les da la información o se les da en un idioma que no comprenden.

Desde el 2016, con Cruz Roja, en los puertos está ACNUR, para informar al derecho de asilo, y desde el 2019 está Save The Children, para acompañar a los menores. Hablando de los menores, ellos tienen otro sistema de acogida, pero no es así.


P. ¿Cuál es la realidad de la inmigración en la ciudad de Cádiz? ¿Está la ciudad preparada para gestionar la llegada de personas en esta situación?

R. Los puertos de Cádiz son los que reciben a las personas, como Tarifa y Algeciras y antes fue Barbate, aunque este último luego estuvo sin funcionar. Realmente Cádiz ciudad puede tener el traslado de alguna patera, porque los puertos den ese permiso, o que llegue alguna patera a las costas, que eso es algo más bien anecdótico. La ciudad está preparada para gestionar la llegada de personas en esta situación en cuanto a ciudadanía, ya que es muy solidaria y eso se ha demostrado con creces desde la llegada de pateras. En cuanto a la administración, posee recursos, otra cosa es que los quiera poner o no a disposición. Tampoco podemos olvidar que Andalucía y España no es un lugar de destino sino de tránsito, es la puerta de Europa. El proyecto migratorio de la gente no es quedarse en España, que hay personas que sí, pero son muy pocas. La mayoría de personas que vienen son francófonas por la colonización francesa y la mayoría quieren ir a Francia, Bélgica, Holanda, Alemania, Reino Unido... Lo mismo que nosotros cuando migramos por la falta de trabajo en busca de una vida mejor y donde nos encontremos con nuestras redes.

"...con la excusa del desborde o la oleada se vulneran muchísimos derechos de la infancia, como si fuera algo coyuntural y no estructural..."

P. ¿Es igual el número de hombres al de mujeres inmigrantes que vienen a Cádiz? ¿Suelen venir menores? ¿Qué derechos tienen estos al ser menores?

R. No. Siempre han venido más hombres, aunque en los últimos años está cambiando. Es cierto que el número de mujeres procedentes de Senegal, Mali, Camerún, Nigeria o Guinea, en proporción a los hombres, es bastante menor, pero desde 2018 observamos que llegan más mujeres marroquíes a Cádiz. Muchas vienen con sus proyectos migratorios propios, otras vienen acompañando a sus hijos, ya que son conscientes de los peligros que conlleva el no poder hacerlo de forma regular y verse obligadas a coger una barca en malas condiciones, y hemos escuchado testimonios desgarradores de decir: mi hijo se va morir en el estrecho pues me muero yo con él o si mi hijo quiere buscar oportunidades, yo lo voy a acompañar. Sí suelen venir menores, sobre todo adolescentes, casi siempre niños, los cuales vienen en pateras o como polizones en los barcos. En teoría priman los principios de no discriminación y de protección del menor, pero esto se contradice con la Ley de Extranjería, entonces por encima de ese sujeto de protección y de derecho, ellos son migrantes, con la excusa del desborde o la oleada se vulneran muchísimos derechos de la infancia, como si fuera algo coyuntural y no estructural. Ejemplos que nos dicen que esto es así son que a veces se trasladan a los niños en furgones de detenidos cuando esto no puede ser así, se les ata con bridas cuando no son delincuentes y tampoco se les tiene que atar, retenidos con mayores de edad en lugares no habilitados... Se vulneran estos derechos de la infancia migrante desde las primeras 72 horas.


P. ¿Cuál es el tono con el que la gente en Cádiz vive esta realidad? ¿Y la Administración Pública?

R. La población migrante que vive aquí lleva muchos años y forma parte de la comunidad y siempre está esa dualidad de "bueno, él es mi vecino, yo lo conozco y no es como los demás", y esto forma parte de ese imaginario colectivo que nos han metido con calzador. Últimamente ha habido un discurso fomentado por la extrema derecha en cuanto al odio, pero la ciudadanía es solidaria; por ejemplo, en 2018, cuando llegó tantísima gente, las personas estaban dispuestas a ayudar, daban todo lo que tenían, había exceso de voluntariado. Otro ejemplo fue con la pandemia, en la población de Puerto Real, con las personas que venían de Senegal que estaban tan mal, hicimos una campaña de recogida de dinero y en cuestión de una semana la gente donó muchísimo dinero. No podemos olvidar que los discursos que nos venden llevan el miedo por bandera. En cuanto a la Administración Pública, tenemos que diferenciar que la gestión de la migración es parte del Gobierno estatal y la de los menores de las Comunidades Autónomas. El problema siempre es el mismo, todo esto es una estrategia y depende del partido que seas... Pero es cierto que desde APDHA, la Administración Pública siempre ha estado dispuesta a acoger y a dar lo que tienen para las personas migrantes, porque las ven como personas y no como problemas o un número.

"...si un menor desaparece del sistema de acogida durante 6 meses, se declara baja voluntaria, lo que significa es que si tu hijo se va de tu casa y en 6 meses tú no sabes dónde está, ya no es tu hijo y ha sido una baja voluntaria. Sinceramente esto es una realidad que es muy sangrante..."

P. En relación a los MENAS ¿Es el sistema de protección de menores garante de sus derechos? ¿Qué opinas de la frase: "el futuro de los MENAS es peregrinar por el sistema y ahogarse en su burocracia?

R. Debería serlo, pero es un sistema estructural con la externalización de la prolongación de los trámites burocráticos, la acogida de emergencia, la declaración de desamparo... El sistema no es garante de los derechos de los menores. También se ven problemas como la determinación de edad, la documentación antes de los 18 o después de los 18. Por ejemplo, si un menor desaparece del sistema de acogida durante 6 meses, se declara baja voluntaria, lo que significa es que si tu hijo se va de tu casa y en 6 meses tú no sabes dónde está, ya no es tu hijo y ha sido una baja voluntaria. Sinceramente esto es una realidad que es muy sangrante.

En cuanto a la frase, creo que hay una cuestión de fondo y es que el término MENA ya no lo utilizamos porque está muy criminalizado, ahora le llamamos infancia migrante, y en cuanto a lo de peregrinar por el sistema, esto es un método de tortura, básicamente, y lo de la burocracia es lo de siempre: si no tienes residencia, no puedes trabajar y si no puedes trabajar, no tienes residencia, entonces es una estrategia más. Hay una frase de algún técnico de protección de la infancia que decía: "Si aquí a todos los niños se les da papeles, esto hace un efecto llamada". Lo que es lo mismo que: si le das buen trato a los niños, vendrán todos, y eso una frase bastante perversa. Tenemos que tener cuidado con universalizar los conceptos porque no son universales, no es lo mismo un menor de aquí que un menor de un país subsahariano, que tiene unos objetivos y un proyecto migratorio. Entonces el sistema no está adaptado o no se quiere adaptar a la realidad de los niños/as migrantes.


P. ¿Qué tipo de atención se presta a las personas migrantes desde APDHA?

R. Tenemos una asesoría de atención social y jurídica en la que tratamos cualquier tipo de problema que podamos tener con la Administración o de consultas sobre prestación o sobre su situación, y lo hacemos de manera gratuita. Después está el servicio de atención de asesoría jurídica, que se trabaja la situación en cuanto a la residencia, el tema del sistema de protección, de asilo, permisos de trabajo, nacionalidad y, además, tenemos el acompañamiento sanitario y la mediación sanitaria. En Andalucía, la sanidad es universal, no es solo la atención de urgencias y maternidad sino que también la atención primaria, y hacemos acompañamiento para la gestión de la tarjeta sanitaria. También el tema de las clases en Español y convivencias, usos de los espacio y eso es básicamente la atención directa que hacemos con la población migrante.


P. ¿Qué es lo más difícil a la hora de intervenir como trabajadora social con personas migrantes?

R. Yo aquí encuentro dos aspectos:

Primero, el mío personal; es decir, cómo despojarte de todo ese racismo, colonialismo, paternalismo que puedas tener como profesional, en el que tú has estudiado, te has formado y tienes privilegios, y cada una con sus complejidades. Cuesta mucho reconocer que tú tienes un privilegio en comparación con otras personas, ya que tienes un pasaporte europeo.